Carmina Flores

Tendencias Urbanas:¿Nueva normalidad, Transformación o Renacimiento?

Las señales que recibimos  nos advierten  que  en la nueva normalidad las empresas no regresarán a los índices de actividad  económica hasta por lo menos en los próximos  24 meses.  Empresas y consumidores giraremos  alrededor de la digitalización,  del trabajo remoto y particularmente, en nuestro país, sumidos en un  enjambre que según las encuestas, terminará con una nueva Constitución para las próximas décadas.

Nadie tiene certezas, ni siquiera  los grandes de esta modernidad tecnológica. Hace unos días,  Google, Facebook y Uber,  anunciaron que no regresarán al trabajo de oficina hasta julio del 2021.

            Las organizaciones deberán asumir  que las decisiones tomadas en los recientes 6 meses tendrán unimpacto duradero. Para los que reaccionaron velozmente  y volcaron su oferta al mundo digital,  se enfrentarán a consumidores que tal vez,  se queden cautivados por la experiencia de comprar a precios  de plataforma on line.  No obstante,  es posible que estos modelos digitalizados no sean suficientes para mantener a la empresa a flote.
En contraste, al retomar los formatos tradicionales,  las empresas constatarán que los niveles de  demanda dejarán mucho que desear.

Tomemos de ejemplo, un restaurante; todos saben que algunos de estos negocios pasaron varios meses vendiendo a través de plataformas de entrega como Rappi o UberEats;  durante este tiempo en muchos casos trabajaron con una plantilla laboral reducida —y si tuvieron suerte— obtuvieron concesiones en el costo del arriendo. Al terminar el encierro, en muchos lugares del mundo, se les ha permitido reabrir con una afluencia mínima. Con todo, habrá clientes que no regresarán, pero que tampoco optarán por el formato Delivery. Es decir, habrá  restaurantes que  transitarán entre 2 aguas. Esta es la zozobra que muchas empresas y las autoridades se niegan a reconocer. ¿Qué pasa si nos quedamos sobreviviendo entre dos modelos de negocio de baja rentabilidad y con alto número de competidores nuevos?.
Más que una nueva normalidad, será un replanteamiento completo de la relaciones entre consumidores, empresas y por qué  no decirlo de gobiernos. Para las empresas, es vital comprender que las acciones empleadas como freno a la crisis, fueron  un ejercicio de aproximación al producto/servicio final que espera recibir el consumidor de fines del año 2022. Ya no es momento de transformación, sino más bien,  de renacer en nuestra oferta al consumidor final.

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